lunes, 13 de abril de 2009

El Libre Albedrío

¡Saludos :)!

Hace unas semanas participé en un concurso de murales que se llevó a cabo en la Facultad de Arquitectura en la UAT.

Habían dos categorías: la Senior, en la que participarían 12 murales de 2.5m de alto por 5m de base, y la categoría Junior, en la que yo participé, con alrededor de 16 propuestas que de un metro de altura por tres de base. Mi mural ganó el tercer lugar.

Lo que me alegra tanto de haber sido premiado es el hecho de haberlo sido siendo primerizo. Parece sencillo, pero pintar un buen mural no es algo tan simple; además empleé por primera vez la proporción aurea en una composición más compleja, utilicé escalas y aprendí a hacer acabados y colores nuevos. Creo que es un paso más en mi aprendizaje, y ya verán que mejoraré muchísimo con el tiempo. De ahora en adelante los mantendré en tanto de mis nuevas creaciones :)

"El Libre Albedrío"





Al mural lo componen tres escenas: Dos contrapartes y un punto central. El punto central representa una decisión (o un punto de partida) y las dos contrapartes opciones o tendencias opuestas.

La escena de la izquierda representa lo ideal. Es una mujer en éxtasis que es halada por el mar y por un punto de fuga que surge a sus espaldas (lo más allá). Su cabello estalla, y de él brotan formas orgánicas, hojas, mariposas, partículas, etc. La mujer se encuentra en dos posturas simultáneamente: con sus piernas siendo haladas por el mar, y brotando de la diminuta zapatilla azul que aún se encuentra en tierra. La escena está cargada de colores orgánicos brillantes.

(ojo con las zapatillas azules, que significan algo relevante en mi obra)


Lo ideal en extremo distorsiona la realidad, deforma los ideales de belleza. Lo ideal en exceso obsesiona al individuo con misiones trascendentales, un destino previamente establecido, con una causa última y sublime (que probablemente no existe).

La escena de la derecha representa lo opuesto, lo real.

La ciudad y los edificios representan la materia y el mundo tangible. La escena muestra a una mujer que yace sobre una especie de acera. La mujer agoniza mientras la absorbe un vórtice formado por el mundo que le rodea, por el conocimiento de la realidad en su forma más cruda. El vórtice sugiere la forma de los agujeros negros. Los agujeros negros, en el centro de las galaxias, representan su corazón y simultáneamente, una muerte inevitable. La escena está coloreada con una combinación tonos cálidos e intensos y fríos y sombras que dan la sensación de estar observando objetos sólidos con apariencia maleable.

En la parte central, en cambio, sugiere un balance o un punto de equilibrio. Aparece un ser "invisible", sin identidad ni relevancia. De él solo se conocen las prendas que lleva puestas. A él lo rodea un espacio amplio y vacío, calmo. Hacia él convergen todos los puntos: Los edificios, el cielo, la escalinata, los suelos; todo se centra hacia él, como si todo esperase con ansias su siguiente paso, su próxima decisión.

La perspectiva dice: "Él", "Yo",

La escalinata señala: "Tú."



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